Después de tres intentos, a la tercera le di el ¡SÍ!. Tres veces
hicieron falta para decirle a Alberto que quería casarme con él.
La primera vez fue en un
coffe-shop, con el ingles de Alberto, y con público, mi hermana y mi cuñado
(Mariangeles y Eurico); todo con el cachondeo.
La segunda, fue un día de
San Valentín, en el que me hizo un vídeo con momentos de los 10 años que hemos
pasado juntos, pero me adelanté y le dije "lo bonito es que me hubieras
pedido matrimonio".
Y la tercera y la última,
fue una preciosa y romántica cena en la playa, a la orilla del mar en Punta
Cana. Alberto se ocupó de preparar todo, desde el sitio hasta el menú pasando
por el anillo (aunque con ayuda de Aurori), y por supuesto a escondidas mía
para que no sospechara y me enterara de nada, fue una grata sorpresa.
Tenían que haberme hecho
una foto de la cara de "pava" que tenía cuando se presentó ante
nosotros un chico alto diciéndonos "hola, buenas noches, mi nombres es
Wonder y esta noche me voy a encargar de serviros", cuando estábamos
esperando a una pareja que conocimos en el viaje.
Fue una noche muy bonita
que nunca olvidaré, GRACIAS ALBERTO.
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